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martes, 5 de agosto de 2014

TIEMPO DE VÍBORAS Y TRILEROS


Dicen que cuando más coletazos da el pez, es cuando se le saca del agua. Que la fiera más peligrosa es aquella que se siente herida. Los resultados de las últimas elecciones europeas deben estar generando mucha inquietud  y hasta sensación de asfixia a quienes, estando acostumbrados a manejar el “cotarro” con suficiencia y hasta naturalidad,  se abaten ahora en movimientos tan nerviosos como lastimeros, lanzando bocanadas a diestro y siniestro.

El stablishment, asediado por una multitud creciente y descreída, se afana en la búsqueda de puertas de escape, escudriñando ansiosamente los espacios a su alrededor. Intenta zafarse sin soltar el botín acumulado, lanzando monedas para despistar a los menesterosos, al tiempo que sablazos -sin ton ni son- al aire que les envuelve, esperando causar todo el daño posible y abrirse un hueco entre los despojos de la reyerta.
Les urge parar el tiempo mientras ellos se apremian en el saqueo -si las aguas no vuelven a su cauce, al mismo cauce en el que hasta ahora han nadado plácidamente, es mejor no dejar piedra sobre piedra y los cajones vacíos-.
Privatizan sectores estratégicos, especialmente si generan beneficios, como AENA. A golpe de rodillo y de decretos-ley imponen paquetes de medidas donde las reformas destinadas a hacernos más pobres y nuestro empleo más precario, se presentan junto a otras inconexas,  cuya única misión es camuflar la pestilencia.
No sienten reparo en sacar al trilero que llevan dentro. Corrompen el lenguaje, hasta el punto de vendernos, como “regeneración democrática”, su intención de legalizar el pucherazo que les permitirá mantenerse en las corporaciones, contra viento y marea, tras los próximos procesos electorales. Sus posiciones e intereses peligran y “lo saben”.
Ahora lo ves, …, ahora no  lo ves”. Para ellos, se palpa la alegría en las calles. ¡La recuperación económica es un hecho! -según sus cuentas-; pero ocultan que esa supuesta recuperación sólo se nota en los insaciables bolsillos de los grandes holdings bancarios y empresariales y que la brecha social ha crecido hasta límites intolerables -España ocupa el primer lugar en el ránking de desigualdad de los países de la OCDE-. Hablan de creación de empleo, pero omiten que en su nuevo mercado laboral competimos por peonadas salvajes que mantienen bajo el umbral de la pobreza  a cada vez más gente.
Intentan convencernos de que deben protegernos de nosotros mismos y nos enganchan al cuello una ley de seguridad ciudadana destinada a coartar y criminalizar la libertad de reunión, deambulación, expresión e información -todo en el mismo saco y de un plumazo-.
Se les llena la boca con palabras como democracia o constitución, pero no quieren oír al pueblo y en quince días elaboran leyes para endosarnos cuatro reyes y una infanta en la jefatura del estado.
Nos hablan de futuro y venden nuestro mar a emporios transnacionales que devoran  el planeta como si no hubiera un mañana y de puntillas, para no hacer ruido, militarizan nuestras islas -como en el caso de Fuerteventura- porque saben que el petróleo es fiel aliado de la guerra.
Proclaman un mundo libre, pero comparten mantel y mesa con sanguinarios dictadores cuando avistan negocios favorables. Parlotean sobre el indispensable papel de la diplomacia en la resolución de conflictos internacionales, pero intercambian sobres y prebendas con quienes siembran la muerte -que les pregunten a los civiles palestinos, de donde provienen las bombas que llueven sobre sus cabezas en Gaza-.

La sensación de asedio, les lleva a comportarse como víboras, con perdón para el inocente ofidio. En su huida hacia adelante, los que no tenían quien les chistara, se desmelenan y patalean, propinando toda suerte de exabruptos a quienes identifican como los culpables del seísmo que agita sus poltronas. Saben que así no conseguirán detener el movimiento telúrico, pero  necesitan  generar confusión y parálisis temporal en las conciencias. 
Cuando se les inquiere sobre el desolador panorama que han generado, señalan para otro lado: hablan de Venezuela y de los terribles demonios que se abatirán sobre nosotros si seguimos reclamando derechos arrebatados e higiene democrática. Se rasgan las vestiduras y se erigen en adalides de la libertad, pero obvian hacer referencia alguna a los países en los que gobiernan sus amiguetes y en los que se cometen todo tipo de atrocidades: ninguna referencia, por ejemplo, a Honduras, donde decenas de miles de niños intentan escapar masivamente de la barbarie desatada; ninguna referencia, por ejemplo, al vecino Marruecos, que somete al pueblo saharaui al genocidio con absoluta impunidad;  o mirando para casa, ninguna referencia a los millones de personas que ellos mismos han condenado a la miseria, arrebatándoles la dignidad del trabajo, la seguridad de un techo o incluso, como en el caso de 2.800.000 menores, la posibilidad de alimentarse de forma suficiente.

Nos tratan como tontos, como a auténticos disminuidos mentales, porque no nos respetan, pero nos temen. Olfatean el cambio; perciben el aceleramiento histórico, pero actúan como la mosca que se golpea insistentemente contra el cristal sin percatarse de que la ventana está entreabierta.

Adolfo Padrón Berriel
Miembro de co.bas-Canarias, de Canarias por la Izquierda y del Círculo PODEMOS Gran Canaria.

Canarias a 11 de julio de 2014 

sábado, 26 de abril de 2014

Se va pudiendo y sin pedir permiso por Adolfo Padrón Berriel

¿PODEMOS?

SE VA PUDIENDO Y SIN PEDIR  PERMISO

Podrás engañar a todos durante algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre; pero no podrás engañar siempre a todos”.

                                                                                                                          Abraham Lincoln


Nunca se miente tanto y de modo tan compulsivo como ante unas elecciones. El devenir se trunca en promesas y el presente se esconde apresuradamente bajo la alfombra. Por arte de “birlibirloque”, el mismo que ayer te echaba las manos al cuello,  se presenta ahora como tu más exaltado adalid, sacude el polvo de tu chaqueta y te propina afectuosas palmaditas en la espalda.

Todo vale en un escenario electoral: Repartir a ¡troche y moche! pastillas para el olvido, generar alucinaciones colectivas, esparcir la  propia podredumbre para que todos parezcamos iguales, traficar con la esperanza y sobre todo, mentir, porque mentir no sólo es gratis, sino que se admite como natural y consustancial  al mismo ejercicio político. 

La casta se revuelve con desenfreno en las vísperas de los comicios. Igual da, que da lo mismo, haber incumplido los programas de ayer, tener abiertas mil y una causas por corrupción o haber conducido a la inmensa  mayoría de la ciudadanía al empobrecimiento y a la precariedad cuando se ha tenido la ocasión de gobernar. Decía Octavio Paz, que “ningún pueblo cree o confía en su gobierno, sino que a lo sumo los pueblos se resignan” y la casta no se avergüenza de ello, sino que lo usa como baza. La política les corresponde y se limita a lo que ellos practican tan prodigiosamente -o al menos eso pretenden hacernos creer-. Por eso no toleran el “intrusismo”; no pueden permitir que nada ni nadie, ajeno a ellos mismos, pretenda entrar en la arena del debate político y mucho menos “la gente” y eso es, precisamente, lo que se está atreviendo a hacer PODEMOS.

El horizonte de las elecciones europeas del próximo 25 de mayo y lo mucho que en ellas nos jugamos, ha precipitado la materialización de una opción no sólo novedosa en su entidad, sino en su propio modelo de configuración y en sus maneras de plantear la construcción de una alternativa. PODEMOS surge como una propuesta de organización horizontal abierta a la participación ciudadana, en la que cualquiera puede expresar sus inquietudes y expectativas, sin necesidad de someterse a una disciplina partidista. Surge como una oportunidad para el empoderamiento colectivo de aquellas y aquellos que no se sienten representados por la casta y  sin más vocación que la de ser “gente” en movimiento, dispuesta a ejercer el papel que le corresponde, como sujetos políticamente activos en pro de sus derechos fundamentales. “ Nace para convertir la indignación en cambio político, y para construir democracia a través de la participación ciudadana y la unidad popular”.

En tan solo unas semanas, en un proceso de participación creciente y sin precedentes, PODEMOS asume la determinación de participar en las elecciones europeas, establece un proceso abierto de primarias para la elección de su candidatura y elabora un programa a partir de las aportaciones de  los círculos -asambleas- que se van multiplicando por toda la geografía. Cualquier hijo de vecino, que dispusiera de un teléfono móvil, ha tenido la oportunidad de votar a las y los candidatos; cualquiera que lo deseara, ha podido contribuir a la confección y aprobación de su programa -sin la exigencia de un carnet vinculante, ni  una cuota de afiliación-.

En coherencia con sus principios, se ha propuesto abordar la campaña electoral sin acudir a los modelos tradicionales de financiación: Aquí no hay cabida para las aportaciones empresariales a lo “Bárcenas”, ni para los favores crediticios de las grandes entidades bancarias; sino que es la propia gente la que  sufraga los gastos, con sus limitados recursos económicos -euro a euro- a los que suma su más entusiasta trabajo.   

Estos elementos, junto a la transparencia y la horizontalidad que rigen su funcionamiento, hacen de PODEMOS una opción ilusionante, a la que se enganchan día a día cientos de personas nuevas y esto empieza a generar cierto nerviosismo entre quienes se sienten designados de por vida -según sus reglas y las de los poderes que les amparan-  para jugar el juego de todos.
No es de extrañar que desde los grandes holdings del negocio de la información, se haya pasado por estrategias cambiantes a la hora de abordar este fenómeno social:
El primer intento ha sido el de la invisibilidad -lo que no se ve no existe- dificultando el acceso masivo de la población al conocimiento de esta alternativa; pero las redes sociales y la existencia de algunos medios independientes, abren las puertas a un mundo informativo paralelo y por ahora de difícil control.
En segundo lugar se recurrió -se sigue haciendo- a intentar desvirtuarla y trasladarla al territorio de lo maldito. A las líneas editoriales de las grandes corporaciones se suma, a diestro y siniestro, la  periódica aparición de ejércitos de contertulios -de verbo tan fluido como flexible código deontológico- dispuestos a convertir en verdad indiscutible todo tipo de falacias, como la de la financiación de PODEMOS desde la “Revolución Bolivariana” -el nuevo “oro de Moscú” para los padres del miedo-. 

Pero parece que ninguna de estas técnicas esté resultando eficaz porque, a pesar de ellas, el fenómeno social  sigue creciendo y generando simpatías. Así que se recurre al método de la desmotivación y aparecen en escena las encuestas.
Según quien la encargue una encuesta tiene la virtud de convertir en axioma aquello que se quiere que creamos y así, en pleno declive del bipartidismo, algunas consultas aseguran que PP y PSOE verán redoblados sus apoyos electorales. En otros casos, basta con recurrir nuevamente a la invisibilidad escondiendo a una determinada opción bajo el epígrafe “otros” -se matan dos pájaros de un tiro, eludiendo referirse a sus resultados directos y evitando colaborar en su divulgación-. En otras tantas ocasiones, se llama  subliminalmente a un supuesto voto útil, haciendo hincapié en el efecto perverso que genera la aparición de nuevas opciones y una posible dispersión del voto.


Pero tampoco las encuestas consiguen desmoralizar a los miles de mujeres y hombres que se identifican con PODEMOS. Se sigue trabajando con ahínco, porque el “partido” no se juega en las encuestas, sino en las urnas y, en palabras de Pablo Iglesias,  “no vamos a jugar para perder, empatar o marcar el gol de la honrilla, sino porque estamos decididos a jugar con todas nuestras fuerzas y para ganar”. Tal vez por eso y a pesar de las encuestas, el propio presidente del gobierno ha tenido a bien salir a la palestra para pedir el voto en favor de las organizaciones tradicionales. ¿En qué quedamos?

Ocurra lo que ocurra, PODEMOS no tiene vocación de flor de un día ni se ha marcado como objetivo “colocar” a determinadas personas en un escaño europeo, sino que apareció para quedarse.
Digan lo que digan, “se va pudiendo”.  
 
“El porvenir pertenece a aquellos que no están desilusionados”.
Georges Sorel


Canarias, a 26 de abril de 2014.

Adolfo Padrón Berriel
Miembro de co.bas-Canarias y de Canarias por la Izquierda