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lunes, 9 de junio de 2014

LAS ENCUESTAS Y PODEMOS. por Javier Doreste

LAS ENCUESTAS Y PODEMOS

Hay encuestas que le dan a PODEMOS más de treinta escaños en unas y más de cincuenta en otras, si se convocasen generales. Pero estas encuestas hay que cogerlas con mucho cuidado y mirarlas bien. Fueron realizadas antes de la abdicación borbónica. Lo que quiere decir que el ruido mediático de la proclamación de Felipe VI con las llamadas a una nueva transición por parte del entramado político-financiero, no había empezado todavía. Y todos sabemos lo que pueden hacer los medios afines al régimen, reclamando unidad, acusando de cuasi terroristas, hablando de salvar la democracia, etc… Lo vivimos en el tardo franquismo y en los inicios del Juan carlismo. Se insistió muchísimo por aquellos tiempos en los pactos, el consenso y demás hierbas. Esa es la historia de la transición que nos han vendido y la quieren reeditar ahora. Olvidan que pactos y consensos se hicieron entre cúpulas, politicastros, enchufados del régimen, financieros metidos a componedores y un Psoe mamporrero de la socialdemocracia alemana. Sin olvidar, por supuesto, el desarme ideológico del PCE.

Ahora la situación es distinta. Antes nos conformábamos con la llegada de la democracia, que cesaran las torturas y las detenciones, la represión generalizada. El pretexto de la llegada de la futura democracia anuló voluntades que pedían ir más allá. Construir otro tipo de democracia, de sociedad… Se incluyeron algunos artículos en la constitución que favorecían a la gente común (derecho a vivienda, trabajo, etc.) pero el desarrollo feroz del neoliberalismo ha ido cercenando esos artículos, rematados por el nefasto pacto PP/PSOE con el artículo 135.

Y es distinta porque la gente está harta de mentiras y corrupciones. La gente se ha levantado, ha decidido votar por alternativas que rechazan los pactos y componendas entre finanzas, corona y políticos. El avance prodigioso de IU y el estallido de PODEMOS significa no solo que el bipartidismo está en cuestión sino que una gran parte de la población rechaza el actual sistema en que vivimos. Y eso les da miedo a los del poder. Por eso se han apresurado a inventar una nueva transición después de la cual las cosas serán mejores, dicen. Mentira como fue la otra. La anterior transición nos trajo los Pactos de la Moncloa que redujeron salarios y nivel de vida, desmovilizaron a la clase trabajadora. El objetivo de la anunciada, llamémosla nueva transición, regeneración de la clase política, cambio de nombres, o como quieran es lo mismo. Desmovilizar a la población que está pidiendo, con el grito en las calles y el voto en las urnas, que se vayan estos mangantes.

Parar esta doble movilización exige crear un ambiente de miedo ante la incertidumbre en la población. Se nos vende la monarquía como signo de estabilidad y seguridad ante el futuro y se agita el fantasma de PODEMOS ante la clase media, la pequeña burguesía, como la llegada del caos.   Las acusaciones de filo terroristas, bolivarianos, populistas y demás lindezas que sueltan tertulianos y consejeros de empresa no tienen otro fin que ir levantando la ola del miedo para que nos quedemos en el sofá sin cuestionar el sistema que nos deja sin casa, sin trabajo, sin educación, sanidad… Quieren que aceptemos los males inevitables de la Troika no sea que venga el caos con PODEMOS e IU en el poder.

Las encuestas triunfalistas para PODEMOS tienen dos caras, una agitar el fantasma del miedo ante la población. Otra conseguir que los activistas de PODEMOS se duerman en los laureles, que crean que el trabajo ya está hecho. Que se acerquen arribistas y buscadores de echadero que dinamiten el proyecto desde dentro. Por eso se impone cautela al leerlas. No creamos todo lo que dicen. No solo fueron hechas antes de la abdicación sino que olvidan  que Sí Se Puede y Nueva Canarias no se presentaban a las europeas. En un escenario de generales o locales en el que estas dos fuerzas se presentan es normal que algunos de sus electores que votaron PODEMOS  vuelvan a su formación inicial. Lo mismo puede pasar en otras zonas de España, con la CUP, por ejemplo.


Nos queda mucho por delante si queremos que la casta política financiera que mangonea este país se vaya. Si queremos que la corrupción sea castigada. Si queremos otro modelo energético, económico, donde la gente esté antes que el dinero. Queremos otra democracia, otro poder… para conseguir tendremos que perseverar en la lucha, conscientes de que ahora somos los malos de la política. Depende de nosotros mismos, de la gente normal y corriente, el que logremos que las nuevas formas de hacer política que abandera PODEMOS, triunfen para conseguir otra sociedad para nuestros hijos. Por ello no debemos caer en la trampa complaciente de las encuestas ni en la del miedo. PODEMOS hacerlo y lo haremos. 

Javier Doreste es miembro del Círculo Podemos Gran Canaria Norte

sábado, 26 de abril de 2014

Se va pudiendo y sin pedir permiso por Adolfo Padrón Berriel

¿PODEMOS?

SE VA PUDIENDO Y SIN PEDIR  PERMISO

Podrás engañar a todos durante algún tiempo; podrás engañar a alguien siempre; pero no podrás engañar siempre a todos”.

                                                                                                                          Abraham Lincoln


Nunca se miente tanto y de modo tan compulsivo como ante unas elecciones. El devenir se trunca en promesas y el presente se esconde apresuradamente bajo la alfombra. Por arte de “birlibirloque”, el mismo que ayer te echaba las manos al cuello,  se presenta ahora como tu más exaltado adalid, sacude el polvo de tu chaqueta y te propina afectuosas palmaditas en la espalda.

Todo vale en un escenario electoral: Repartir a ¡troche y moche! pastillas para el olvido, generar alucinaciones colectivas, esparcir la  propia podredumbre para que todos parezcamos iguales, traficar con la esperanza y sobre todo, mentir, porque mentir no sólo es gratis, sino que se admite como natural y consustancial  al mismo ejercicio político. 

La casta se revuelve con desenfreno en las vísperas de los comicios. Igual da, que da lo mismo, haber incumplido los programas de ayer, tener abiertas mil y una causas por corrupción o haber conducido a la inmensa  mayoría de la ciudadanía al empobrecimiento y a la precariedad cuando se ha tenido la ocasión de gobernar. Decía Octavio Paz, que “ningún pueblo cree o confía en su gobierno, sino que a lo sumo los pueblos se resignan” y la casta no se avergüenza de ello, sino que lo usa como baza. La política les corresponde y se limita a lo que ellos practican tan prodigiosamente -o al menos eso pretenden hacernos creer-. Por eso no toleran el “intrusismo”; no pueden permitir que nada ni nadie, ajeno a ellos mismos, pretenda entrar en la arena del debate político y mucho menos “la gente” y eso es, precisamente, lo que se está atreviendo a hacer PODEMOS.

El horizonte de las elecciones europeas del próximo 25 de mayo y lo mucho que en ellas nos jugamos, ha precipitado la materialización de una opción no sólo novedosa en su entidad, sino en su propio modelo de configuración y en sus maneras de plantear la construcción de una alternativa. PODEMOS surge como una propuesta de organización horizontal abierta a la participación ciudadana, en la que cualquiera puede expresar sus inquietudes y expectativas, sin necesidad de someterse a una disciplina partidista. Surge como una oportunidad para el empoderamiento colectivo de aquellas y aquellos que no se sienten representados por la casta y  sin más vocación que la de ser “gente” en movimiento, dispuesta a ejercer el papel que le corresponde, como sujetos políticamente activos en pro de sus derechos fundamentales. “ Nace para convertir la indignación en cambio político, y para construir democracia a través de la participación ciudadana y la unidad popular”.

En tan solo unas semanas, en un proceso de participación creciente y sin precedentes, PODEMOS asume la determinación de participar en las elecciones europeas, establece un proceso abierto de primarias para la elección de su candidatura y elabora un programa a partir de las aportaciones de  los círculos -asambleas- que se van multiplicando por toda la geografía. Cualquier hijo de vecino, que dispusiera de un teléfono móvil, ha tenido la oportunidad de votar a las y los candidatos; cualquiera que lo deseara, ha podido contribuir a la confección y aprobación de su programa -sin la exigencia de un carnet vinculante, ni  una cuota de afiliación-.

En coherencia con sus principios, se ha propuesto abordar la campaña electoral sin acudir a los modelos tradicionales de financiación: Aquí no hay cabida para las aportaciones empresariales a lo “Bárcenas”, ni para los favores crediticios de las grandes entidades bancarias; sino que es la propia gente la que  sufraga los gastos, con sus limitados recursos económicos -euro a euro- a los que suma su más entusiasta trabajo.   

Estos elementos, junto a la transparencia y la horizontalidad que rigen su funcionamiento, hacen de PODEMOS una opción ilusionante, a la que se enganchan día a día cientos de personas nuevas y esto empieza a generar cierto nerviosismo entre quienes se sienten designados de por vida -según sus reglas y las de los poderes que les amparan-  para jugar el juego de todos.
No es de extrañar que desde los grandes holdings del negocio de la información, se haya pasado por estrategias cambiantes a la hora de abordar este fenómeno social:
El primer intento ha sido el de la invisibilidad -lo que no se ve no existe- dificultando el acceso masivo de la población al conocimiento de esta alternativa; pero las redes sociales y la existencia de algunos medios independientes, abren las puertas a un mundo informativo paralelo y por ahora de difícil control.
En segundo lugar se recurrió -se sigue haciendo- a intentar desvirtuarla y trasladarla al territorio de lo maldito. A las líneas editoriales de las grandes corporaciones se suma, a diestro y siniestro, la  periódica aparición de ejércitos de contertulios -de verbo tan fluido como flexible código deontológico- dispuestos a convertir en verdad indiscutible todo tipo de falacias, como la de la financiación de PODEMOS desde la “Revolución Bolivariana” -el nuevo “oro de Moscú” para los padres del miedo-. 

Pero parece que ninguna de estas técnicas esté resultando eficaz porque, a pesar de ellas, el fenómeno social  sigue creciendo y generando simpatías. Así que se recurre al método de la desmotivación y aparecen en escena las encuestas.
Según quien la encargue una encuesta tiene la virtud de convertir en axioma aquello que se quiere que creamos y así, en pleno declive del bipartidismo, algunas consultas aseguran que PP y PSOE verán redoblados sus apoyos electorales. En otros casos, basta con recurrir nuevamente a la invisibilidad escondiendo a una determinada opción bajo el epígrafe “otros” -se matan dos pájaros de un tiro, eludiendo referirse a sus resultados directos y evitando colaborar en su divulgación-. En otras tantas ocasiones, se llama  subliminalmente a un supuesto voto útil, haciendo hincapié en el efecto perverso que genera la aparición de nuevas opciones y una posible dispersión del voto.


Pero tampoco las encuestas consiguen desmoralizar a los miles de mujeres y hombres que se identifican con PODEMOS. Se sigue trabajando con ahínco, porque el “partido” no se juega en las encuestas, sino en las urnas y, en palabras de Pablo Iglesias,  “no vamos a jugar para perder, empatar o marcar el gol de la honrilla, sino porque estamos decididos a jugar con todas nuestras fuerzas y para ganar”. Tal vez por eso y a pesar de las encuestas, el propio presidente del gobierno ha tenido a bien salir a la palestra para pedir el voto en favor de las organizaciones tradicionales. ¿En qué quedamos?

Ocurra lo que ocurra, PODEMOS no tiene vocación de flor de un día ni se ha marcado como objetivo “colocar” a determinadas personas en un escaño europeo, sino que apareció para quedarse.
Digan lo que digan, “se va pudiendo”.  
 
“El porvenir pertenece a aquellos que no están desilusionados”.
Georges Sorel


Canarias, a 26 de abril de 2014.

Adolfo Padrón Berriel
Miembro de co.bas-Canarias y de Canarias por la Izquierda